La gestación subrogada es mucho más que un proceso médico; es una colaboración basada en la confianza, la compasión y la esperanza compartida. Como Directora de Operaciones de una agencia de gestación subrogada, me encuentro en la intersección entre la medicina, la logística, el derecho y las emociones humanas. Mi responsabilidad es garantizar que cada etapa de este viaje sea segura, transparente y profundamente respetuosa con las personas que lo hacen posible.

Cada historia de subrogación comienza con un sueño, pero alcanza el éxito gracias a la estructura. Detrás de cada imagen de ecografía, cada documento legal y cada nacimiento lleno de alegría, existe un sistema cuidadosamente coordinado para proteger a la gestante, cuidar al bebé y mantener a los futuros padres cerca de la experiencia, incluso cuando se encuentran a miles de kilómetros de distancia.

Nuestro modelo operativo se basa en tres principios fundamentales:

  1. Seguridad: Protegemos la salud de la gestante y apoyamos el desarrollo saludable del bebé mediante un seguimiento médico estructurado, clínicas certificadas y protocolos basados en evidencias.
  2. Transparencia: Los futuros padres reciben actualizaciones oportunas y claras en cada etapa. Saben qué está sucediendo, por qué sucede y qué es lo que sigue.
  3. Apoyo: Tanto las gestantes como los futuros padres merecen atención emocional y práctica. Nadie debería sentirse solo en este camino.’

El corazón del proceso: Nuestras gestantes

Las madres gestantes son el pilar de la gestación subrogada. Entregan su tiempo, su energía y su compasión para ayudar a otra familia a crecer. Nuestra responsabilidad es asegurar que se sientan seguras, apoyadas, respetadas, comprendidas emocionalmente y protegidas tanto legal como médicamente.  Cuidar a una gestante comienza por construir una relación con ella. Cada pregunta que hace revela sus esperanzas y su sentido de la responsabilidad. Ellas buscan la tranquilidad de saber que su bienestar es una prioridad real, que su propia familia no se verá afectada y que el parto se manejará con dignidad y cuidado. Honramos esa confianza cada día.

Seguimiento médico prenatal: un acto de cuidado

El cuidado del embarazo comienza con las primeras confirmaciones, momentos llenos de emoción y ternura. Durante el primer trimestre, estos embarazos reciben una atención adicional. Esto es completamente normal y se hace para asegurar que el desarrollo sea seguro.

Esta etapa incluye:

  •       Pruebas de beta hCG.
  •       Ecografías tempranas para confirmar el latido del corazón.
  •       Controles hormonales y análisis de sangre actualizados.
  •       Cribado genético (como el NIPT) alrededor de la semana 10, si los padres lo desean (aunque la transferencia de embriones analizados mediante PGT-A suele reducir esta necesidad).

Compartimos estos hitos con los futuros padres mediante informes estructurados e imágenes, e incluso organizamos su asistencia a las ecografías mediante videollamadas para que sientan la alegría del primer signo de vida.

 

El segundo trimestre: Conexión y desarrollo

A medida que el embarazo adquiere un ritmo constante, el segundo trimestre aporta claridad y detalles hermosos. El seguimiento incluye:

  •       Ecografías morfológicas y evaluaciones de crecimiento (semanas 18–22).
  •       Evaluaciones de salud materna y detección de anemia.

A partir de la semana 12, fomentamos la comunicación directa entre los futuros padres y la gestante, organizando videollamadas para que los padres puedan estar presentes y participar en cada etapa.

Superando desafíos

A pesar de una atención médica excelente, pueden surgir retos inesperados. Dependiendo de la situación, el equipo médico puede recomendar ecografías adicionales, hospitalización preventiva o consultas con especialistas. Coordinamos cada paso y mantenemos a los futuros padres informados con una comunicación constante para que puedan participar en las decisiones importantes o planificar su llegada si fuera necesario.

La recta final: Preparándose para el cambio de vida

Cerca de la fecha de parto, el seguimiento se intensifica:

  •       Ecografías de crecimiento cada 3–4 semanas.
  •       Controles de presión arterial y orina.
  •       Seguimiento de los movimientos fetales.
  •       Planificación del parto con el hospital seleccionado.

Recomendamos que los futuros padres lleguen al país de destino a partir de la semana 36. Este tiempo permite establecer un vínculo, finalizar trámites legales y asistir a las últimas consultas. Antes de viajar, compartimos una guía de preparación para el parto para que cuenten con toda la información necesaria antes de este momento transformador.

Como Directora de Operaciones, he aprendido que el verdadero significado de este trabajo no reside en los sistemas que construimos, sino en las vidas que tocamos. Cada nueva vida que creamos junto a nuestro equipo médico y nuestras gestantes es un milagro; cada sonrisa en el rostro de los nuevos padres es un tesoro. Es la señal de que lo logramos.

Dra. Ketevan Tabutsadze 

Directora de Operaciones